Sandra Arcos

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KAMIKACES EN LAS CARRETERAS

Conducía por la N-II llevando a mi hermana en el coche, dirección San Lorenzo (un barrio de Terrassa). En un cruce donde yo tenía un stop y debía ceder el paso a los que venían por la derecha me detuve hasta que vi la oportunidad de tirar adelante. La visibilidad del cruce no está mal pero es habitual encontrarte con gente que va con prisas, y los que aparecen a la derecha conducen a una velocidad de unos 100 Km/hora, excesiva si tenemos en cuenta que el cruce se señala como muy peligroso.
Para el conductor que estaba justo detrás de mi, su vida debe importarle una mierda, pues empezó a pitar sin cesar cuando vio una oportunidad de salida que no existía para mí. En ese cruce siempre hay mucho tránsito y a veces puedes pasarte unos 3 o 4 minutos parada sin haber otra opción. Tan solo un minuto después de que el conductor empezase a pitar, salí de mi stop, después del cual, obligatoriamente hay que girar a la izquierda y detenerse en ceda al paso que te lleva a un carril de incorporación a la carretera. Cuando yo hacía el ceda, el conductor de detrás se precipitó, saltándose el ceda y pasando por mi derecha casi rozándome, echando chispas. Yo, una vez hecho el ceda e incorporada ya a la N-II, le hice luces, indignada por la peligrosa maniobra que le vi hacer, pues podría haber provocado un grave accidente. Para más sobresalto, el conductor, al ver que yo le había hecho luces, se detuvo en seco en mitad de la N-II. Este tío estaba completamente loco. Yo ya no sabía si pitarle para alarmar al resto de coches que venían detrás y que hicieran algo o mejor quedarme sin pitar ni nada y ya se cansaría el hombre y volvería a la conducción. Pero los coches que venían por detrás iban a una considerable velocidad y, temiendo que alguno me embistiera, puse las luces de emergencia. El tío reanudó la marcha, pero al final de la calle hay un semáforo y yo me temí lo peor. Y lo peor se produjo. Salió del coche y empezó a amenazarme y a insultarme. Menos mal que tenía puesto el seguro del coche porque, en su disputa, intentó abrirme la puerta. Mi hermana estaba asustada y, cuando cogió el móvil para llamar a la policía, se acrecentó su agresiva intimidación, con lo cuál era mejor no llamar a nadie. La gente de la calle no hacía absolutamente nada. Paseaban como si nada estuviera pasando, aunque en el fondo mi hermana y yo confiábamos en que si en unos minutos el hombre no volvía a meterse en su coche, los coches en cola que había detrás empezarían a pitarle y de una vez debería marcharse. Mi hermana, por si a caso, se apuntó la matrícula. Antes de dejarnos en paz, el hombre sacó su cartera y la ha abrió, con la intención de mostrarme una placa de seguridad de que disponía, algo que no tiene ninguna credibilidad para mí, la verdad. ¿Qué era? ¿Un segurata? A juzgar por su actitud violenta no creo que, siendo un seguridad, fuese precisamente de los cualificados y formados.
Solo espero que este hombre, como otros muchos conductores que van por ahí haciendo estupideces con el coche, no provoquen nunca un accidente demasiado grave, aunque lo cierto es que esto ya ocurre. Ya se sabe que hacer justicia es algo complejo, pero solo deseo que en una de éstas la policía lo enganche a gran velocidad o cometiendo alguna imprudencia y le retiren el carné para toda su vida, a él y a los desgraciados como él, cuyas vidas deben ser tan pobres y tan escasas de sentido común y tan faltas de valor para ellos que son temarios porque, en el fondo, se temen a sí mismos. Si tuviera que describir a este tipo de conductores serían estos factores claves los que más pesarían en su descripción. Lamento mucho esta situación, me gustaría llamar a la policía y explicarle lo ocurrido, además disponemos del número de matrícula, pero creo que, mirando a largo plazo, es mejor que lo ocurrido haya llegado hasta y aquí y ya está, porque tal vez, tratándose de alguien tan violento, tan fácil de agitar y provocar, y con esa fuerza para amenazar, más tarde podría sorprendernos, pues esta clase de tipos se satisfacen solo si tienen la última palabra. Si las normativas de tráfico actuales son tan rígidas (e injustas a los ojos de quién bien conduce) pero con éstas se van a reducir, tal como estamos comprobando, los accidentes de tráfico, las apoyo, pues aunque me impaciente en una recta tener que ir a 120 Km/hora sabiendo (o creyendo saber) que podría ir a 140-150 Km/h y no suponer una acción peligrosa, por lo menos decrece el número de vidas que, entre otras causas (como despistes, somnolencia, velocidades excesivas…) suicidas como estos se cobran en la carretera.
04/07/2005 20:06 #. Tema: A Diario.

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Autor: Aida

Que susto!!! des de luego hay de todo en este mundo... una vez, a mi padre se le ocurrió hacerle luces a un tipo que hizo una imprudencia y éste respondió montándose una pelicula mental: aceleró, adelantó a mi padre y hizo un trompo quedandose atravesado en mitad de la calle para que mi padre no pudiera pasar. A continuación sacó un bate de base-ball (o como se escriba) y empezó a golpear el coche ¿te imaginas que susto? (es totalmente verídico, en serio, no es broma)
un besote

Fecha: 10/07/2005 21:38.



Autor: Anónimo

Qué fuerte! Y tanto que me lo creo, hay conductores que no sé qué pasa pero están locos. Menos mal que no llegó a golpearme el coche ni nada pero estoy segura que, de no haber puesto el seguro para que no abriera la puerta por fuera, me hubiera sacado y hecho algo. Menudo gorila!

Fecha: 11/07/2005 21:04.



Autor: Sandra

La de "anónimo" era yo misma! :-)

Fecha: 11/07/2005 21:09.


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